lunes, 28 de marzo de 2011

"En la era de la información no puede haber memoria"

"En la era de la información no puede haber memoria." Ángeles Diez hace mención de esta frase. Y vaya si es cierto. Lo tomo desde el punto de vista donde ya no me es necesario esperar un día para obtener noticias escritas o las doce del medio día para el noticiero en televisión. A través de las redes sociales, blogs y páginas web de periódicos electrónicos, me actualizan cada segundo un amplia gama de comentarios sobre entretenimiento, nacionales, internacionales, política, religión, salud, tecnología y deportes. Las noticias son cada vez más especializadas, acorde a nuestros gustos e intereses. "La sociedad está fragmentada en múltiples grupos de interés, de aficiones, amigos, familiares, comunidades, ideologías..." - A. Diez-
En menos de 140 caracteres uno puede saber si hay tráfico, a quién mataron y quién va ganando en las encuestas electorales y si deseamos "investigar más" hacemos click en el link. Usualmente son noticias que desean simplificar esa compleja estrategia económica/política para que quepa en 140 caracteres o sea de fácil y rápido de digerir durante su lectura. Entran uno tras otro en mi bandeja de correo electrónico o "muro" y mientras leo un artículo del terremoto/ tsunami en Japón, me entero de la feria del libro en abril y de la nada aparece la noticia de "Baldizón promete..." y poco a poco dejo de prestar atención a las noticias pasadas, hace un par de minutos. Comienzo a navegar en títulos, subtítulos y medio hojeo entre líneas para "estar al día". No hay ni tiempo para dar un minuto de silencio a las que se van enterrando más abajo en la bandeja o "muro" y sólo el título se queda en mi memoria...

jueves, 24 de marzo de 2011

Una adicción de la que me declaro culpable



Leer, no es dulce como el chocolate, ni amargo como la cerveza, pero sí una adicción, de la que me declaro culpable. ¿Cómo caí? Fue de niña. No fue por la gramática que se nos hace tan atractiva de pequeños (si, claro) o esos libros clásicos de Miguel A. Asturias del hombre que lo sabía Todo, Todo, todo… Fue más bien en la mera infancia, tengo que viajar a esa linda edad de seis años.

Fue un encuentro un poco tortuoso, entre el odio y el amor, porque no fue fácil. Me llegaban las ocho de la noche y mi madre al lado con casi deseos de leer por mí le tenía paciencia a mis lágrimas. Yo no tenía idea de lo que esos garabatos significaban, mucho menos cómo se pronunciaban, ni hablar de unirlos para producir una palabra.

Pero noche tras noche, algo hizo que la “chispa del amor” diera fruto. Nos fuimos entendiendo y teniendo confianza, me daba la historia y tenía que poner de mi parte para echar a andar la imaginación. Todo empezó a tener claridad, asociar los dibujos con las palabras y memorizar un poco cada garabato, fácil.

No fue amor a primera vista, pero con el tiempo logré concentrarme más y descubrir que si me abstraía podía viajar desde mi habitación a un castillo, una casa en el campo, una granja, un tren en Canadá, presenciar un ataque en Vancouver y muchas historias que aún siguen en mi lista de espera para que pueda transportarme a una especie de vida alterna a la que tengo. Decidí tomar desde muy joven esta adicción pacífica, que no daña casi a nadie, (un minuto de silencio a tanto árbol que elabora el papel de las páginas que leo) a excepción de mi vista. No produce cáncer de pulmón o de hígado, ni separa a las familias y/o amigos, al contrario considero que las une cuando han leído un mismo libro y no hay límites para la imaginación en pareja o grupo.

Un buen libro, cualquiera que sea su contenido no puede estar completo sin un buen separador. Mi primer separador me lo dio mi madre en primaria y desde entonces es como el accesorio del libro que no debe faltar. Se ha vuelto una colección anexa a la de los libros. Fue una frase que tenía ese separador de Snoopy que me hizo reflexionar: “con un libro no es necesario esperar un comercial para ir a la cocina por un bocadillo” desde allí reafirmé mi adicción a los libros, porque ejercita tu mente a diferencia del televisor y su plus: soy dueña del tiempo que me tomo para leerlo o no. No tengo que esperar la próxima semana para el siguiente capítulo y las imágenes las hago en mi mente a mi manera.

Por último, si existe una adicción al libro, también a los considerados bares de libros: las librerías. Cada librería tiene su personalidad y ya se que atrae por su encantador desorden de pilas de libros o su moderno estilo de clasificación. Da tristeza ver que en nuestro país la mayoría de libros están a precios más altos que nuestros países vecinos y a veces sólo se sale a “window shopping” de libros y se regresa a casa sin nada, pero con ganas de ahorrar para ese libro tan atractivo y posiblemente perfecto para una tarde en casa, con la lluvia de fondo y una buena taza de chocolate. Y sólo nos queda decir: pronto, pronto te tendré en mis manos. Nunca pierdo la esperanza…

domingo, 20 de marzo de 2011

Antigua






Eventos políticos, sociales, religiosos y cualquier problema cotidiano que consideremos mayor que los tres anteriores... se esfuman de vez en cuando al escapar en cuerpo y mente de la realidad.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Puro/a mula

Como parte de la gama, tan extensa, de actividades lúdicas de fin de semana en un centro comercial, me tomé la libertad ir al cine (Qué otra). Los rigurosos preparativos, previo ver la película: lectura de cartelera y sinopsis de cada estreno, elección de película, horario y adquisición de alimentos me los salté. Estaba decidida a ver una película con bastante popularidad y bulla en facebook, radio y medios escritos: Puro mula. Un joven, no tan joven, que al perder a su sobrino hace un recorrido de sus últimos años de vida, los cuales no han sido muy emocionantes. Demuestran la irresponsabilidad e indiferencia que adquirió con el paso de los años.
Dentro la historia me llamó la atención el diálogo que cada personaje intercambiaba, ya que además de gestos, incluían todo un repertorio de "malas palabras". No me pareció maleducado y no vengo a dar lecciones del buen lenguaje. Sólo me llamó la atención, porque son parte de nuestra cultura.
En Guatemala no es raro que desfilen con bastante énfasis y delicadeza en una conversación y destaca mejor entre el público masculino. "Qué onda vos cerote" puede ser un saludo, normal, entre amigos. Son palabras y expresiones que enriquecen nuestro desahogo o lo que queremos expresar, pero se manejan acorde al contexto. No podemos saludar así a nuestro jefe o a la abuela. A medida que observo la trama, hago mi pequeño análisis y al salir escucho el entorno, las malas palabras vibran en el ambiente. Entre amigos, peleas, descripciones con sentimiento y opiniones.
Las malas palabras desafiaban lo establecido y eran lo opuesto a hablar culto. Convencía a las clases sociales que si no las manejaban era ser mejor persona. Ahora estas mismas palabras las leo y escucho en comentarios que al parecer poco a poco se han ido transformando en parte del vocabulario para expresar pensamientos, opiniones y desafían a los análisis rigurosos. Ayudan a construir o reforzar la descripción de un objeto o persona, y reforzar la discriminación y prejuicios. Se convierten en adjetivos o sustantivos más fáciles de pronunciar o comprender entre sujetos.
Lo veo cuando alguien quiere expresar su opinión a un/a candidato/a político. Los recursos de la mente se reducen a sólo malas palabras y en escanear su imagen, más que cuestionar o tratar de desenredar las estrategias o ideas detrás de toda acción que realizan. No hay que abusar de esas palabras, porque poco a poco se vuelven nuestros únicos recursos, que considero como pobres y vacíos cuando no saben qué decir para ganar o justificar una discusión. Y sólo sos Puro/a Mula, indiferente e irresponsable.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mujer...

Hoy, ocho de marzo, día internacional de la mujer, camino entre un ambiente lleno de frases bonitas en la radio, televisión, mantas y redes sociales. Ya saben, con esos dibujos de flores, objetos rosados, delicados y todas esas imágenes que nos “representa” como mujeres.

Me siento triste por no asistir a la marcha, mis labores lo impiden y no me molesta, porque, a pesar de que mis pies dirigen mi cuerpo al trabajo, en mi mente abro camino con una pancarta imaginaria, entre la multitud, para expresar la necesidad de que se siga en la lucha por condiciones aceptables, seguras y sin desigualdades para las mujeres.

De repente, un temblor… más que eso, una voz masculina suena y me trae de regreso. Es el jefe, que se involucró a la conversación sobre el día Internacional de la mujer. Callados por miedo, más que por respeto, escuchamos su comentario (si puede llamarse así). Su intervención hizo énfasis en que las mujeres “mínimo” tienen un día al año, ya que el resto es para los hombres. Otra vez, cada año lo mismo, no es la primera, ni la última vez que escucho esas palabras o esa “broma”. Lamentablemente no podía, ya que ganas no faltaban, apuñalarlo o herirlo de alguna manera elaborada para que sufriera. Pero, si quiera pensar eso, no me haría mejor persona, ni mejor mujer. A ello le respondí: ¿Qué hombre tiene la suficiente potestad de pretender conocer los motivos del enigma de la mente de una mujer y de este su día?

Atravesé cuadernos, libros y análisis elementales de mujeres increíbles con grandes currículos sobre el tema, pero llegué a esta historia personal. Porque es una muestra de que las mujeres, tenemos capacidades innatas y únicas, con el deber de seguir luchando porque tengamos no sólo voz dentro la sociedad, sino también porque generemos cambios en nuestros hábitos y costumbres. Para que comentarios como este se eliminen. Los años han pasado y parece que el camino lo tenemos largo, una lucha quizás silenciosa, se lleva por miles de mujeres anónimas, pero seguras de que el lugar en el mundo no es en el del hombre. Cada una tiene día con día la convicción de terminar lo que se inició hace cien años: organizarse para cambiar el “orden establecido por la sociedad”, no sólo el ocho de marzo. Si bien aún las mujeres no disfrutamos de una igualdad plena en la sociedad y las formas de opresión se recrean con más sutileza y también con una violencia elaborada. Se puede ver al pasado y comparar los avances, derecho al voto y leyes específicas.

Esa reducción a un día, es un ejemplo de nuestra cultura machista guatemalteca. En definitiva, una cultura que aparece como un fenómeno exclusivamente masculino, sistémico, transmisible y simbólico: ya visto como común. Es un punto donde no debemos tener miedo a, no reñir, pero aclarar la importancia de este día. ¡Querer ejercer el derecho a la autonomía, el reconocimiento y transformación, de un mundo eminentemente masculino!

Buscando paz interior


Estoy sentada en un cubículo... procuro usar mi imaginación para salir de allí. ¡Qué molestia! Al parecer manipulan el reloj para que esté más tiempo sentada, trabajando. Una especie de conspiración sobrenatural.
Y agrego que me siento con insomnio y lamento, se asemeja a depresión, pero procuro ser positiva así que no entro en esa categoría, aún. Sigo llamando a la imaginación, pero no me quiere ayudar a descubrir nada, los colores de las paredes más grises que las nubes y los papeles blancos con puntos negros empiezan a bailar en mi mente, pero nada más se viene como imagen. Todo pasa de prisa a mi alrededor, con esa velocidad siguen jalando la imaginación y la bloquean, lucha para llegar a mi lado.
De la nada, entre el torrente de hojas y más hojas, encuentro una fotografía, increíble y única entre su especie de hojas blanco y negro. Esa fotografía tiene un paisaje misterioso y una vista fabulosa... Cierro los ojos y siento incluso ese olor a húmedo del bosque recién rociado de lluvia. Esos árboles, tan atractivos y llamativos, me incitan a ir a dormir en su regazo y brotan flores por todos lados, incluso cerca de los dedos de mis pies. Estoy lejos de la ciudad, cerca de la materia prima, esa que le dicen también naturaleza. Lo imposible se volvió realidad, ya quiero estar allí, estar con aquellos árboles y aprendiendo de su vida.
Abro los ojos y otra vez estoy en el cubículo, aún no es mi hora de salida, no me importa tomo mis cosas y salgo de allí, de ese cuadro que aplastaba mi pecho y espantaba mi imaginación. ¿A dónde me dirijo? No importa, basta con que tenga árboles...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Retratos de una mujer

Un cuerpo, un alma, pensamientos... varios. Cada pensamiento, no es nada más que un retrato o una fotografía del momento, de lo que somos durante el segundo, el minuto o la hora.
La vida, en especial la vida moderna de una mujer, hace adoptar, ante varios quehaceres, diferentes posiciones o retratos de la realidad.
Además de los tacones y el pantalón ajustado, cada actividad moldea la mente y lo terrible es que poco a poco va "viviendo de", de amor al novio, a la amiga, a los tacones y al maquillaje. Pero ¿Cuándo "vive para"?, comer un helado, bailar bajo la lluvia o usar ropa cómoda, vivir para ella. Este pensamiento, "combativo" si quieren, es sólo otro retrato más, el de pensar libremente, sin presiones religiosas, económicas y sin coacciones sociales... hay que liberarse de vez en cuando, por lo menos, no en papel, pero en la red. Poco a poco escribo, pero escribo para mí, como combate mental dentro de mí ser y encontrar, desentrañar los retratos de mujer que tengo. Desde romántica, pensativa, emotiva o neurótica... cada una, un retrato que me hace mujer.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

I have a dream...

El día de hoy desperté muy feliz, el motivo: un sueño que me hizo embarcarme a la aventura. Usualmente, los sueños son especiales, emprenden el deseo de interpretarlos, adivinar qué nos quieren transmitir y queremos creer que guían en la toma de decisiones. Para mi simplemente transporta a un mundo paralelo, es un puñado de imaginación que trabaja en los momentos menos esperados y cuando estamos más relajados. Tal fue el caso de este sueño, al cual ya adorné un poco pero su esencia se mantiene....


Allí estaban, frente a la majestuosa entrada, Dana y Perim, nunca habían visto algo similar en sus vidas. Varios hombres y mujeres con aspecto serio y asombrado a la vez, observaban junto a ellos, era como si hubieran descubierto todo el dinero del mundo y sólo para ellos, en ese mismo lugar.

Dana y Pergrim habían aceptado hace un par de días atrás, emprender la aventura de sus vidas, cuando una mujer de tez morena, alta, bella y con aire intelectual los visitó a su departamento en la ciudad y les describía con cuidado el descubrimiento de su compañero. En la selva existía un montículo, más grande que el resto de pirámides, era una montaña cubierta de vegetación que entre toda la selva destacaba y era difícil de creer que fuera sólo una montaña. Después de varias investigaciones, hipótesis y pruebas, develó una puerta con escrituras muy antiguas. Les tomó un par de años descifrar los códigos pero cuando tenían todas las piezas juntas, interpretaron el secreto mejor guardado de la tribu del lugar. No decía exactamente qué era, sin embargo decía cómo llegar a él.

Cuando llegaron y se unieron al grupo, tres distintas puertas de piedra estaban entre la montaña y cada una tenía suficientes obstáculos inesperados que tendrían que enfrentar, para poder llegar al famoso secreto. Sólo una los llevaría al verdadero tesoro. Todos conversaban y se imaginaban qué podría ser ese secreto. Algunos mencionaban la posibilidad de que ellos tuvieran cantidades enormes de oro, otros indicaban que tenían respuestas que nadie ha podido responder hasta entonces. Dana tenía sueño y sólo pensaba en la aventura que tendrían. Su esposo Perim, la abrazaba y juntos tomaban fotografías de la entrada. Era difícil observar el interior de las tres puertas que ya estaban cuidadosamente abiertas. Estaba oscuro y eran las tres de la mañana. El grupo de científicos y exploradores revisaban el equipo y decidían quién iría en cuál puerta. Después de un par de minutos tenían los equipos distribuidos y entre nervios, gritos de alegría y grandes "Ooohh"

- Nos tocó la puerta del mono- señaló a la pareja, un joven, sonriente y llamándolos con ademanes. - Me llamó Carm- dijo estrechando su mano. Dana y Perim le respondieron con una sonrisa.

- Ella es mi esposa Dana y yo soy Perim, ella trabaja como investigadora social y yo soy mercadólogo, que le gusta la aventura.

- Genial- seguía sonriendo Carm - ¿Están seguros de continuar en este gran descubrimiento? Nadie sabe qué podemos encontrar- Carm caminaba a medida que conversaba con ambos, seguía muy feliz y se notaba la emoción que irradiaban sus ojos color café claro. Tenía unos veinticinco años y poco a poco les fue detallando que era antropólogo, le gustaba el deporte y era un lector muy ávido, especialmente de la ciencia ficción. Su estatura era poco común en ese lugar, era alto, delgado y es probable que no hiciera suficiente deporte, porque aún se notaban sus dedos huesudos y blancos. Su cabello castaño claro era largo y lo sostenía una cola de colores rastafari. Dana estaba acostumbrada a tener compañeros de trabajo con ese aspecto, pero para Perim era algo nuevo y una curiosidad, mientras continuaban bajando por unas escaleras de piedra, llenas de polvo, veía sus pulseras en ambas manos y en sus tobillos, parecía que eran de distintos países.

En poco tiempo tuvieron que encender todas las linternas, porque iban descendiendo y el túnel se iba poniendo oscuro que era imposible ver más allá de las pestañas. Dana volteaba de vez en cuando y se iba despidiendo de la entrada y la luz, ya estaba amaneciendo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Embarcación a la escritura...

Allí estaba frente a su cama, esa luz blanca, inerte y fría. Era una pantalla de vidrio, flotante, con sólo números digitales que daban las dos de la mañana. En ese momento de la madrugada, Dana la odiaba, nunca se apagaba. Le costó trabajo dormir, por más que se tapara los ojos con las sábanas y le interrumpieran la vista, sentía su presencia y ya le costaba respirar. Nuevamente se destapó y sí, allí continuaba. Era un objeto, sin vida, pero no le fue difícil imaginar que respiraba, como todo ser vivo. Entre tanto pensamiento, poco a poco se quedó dormida.

Al pasar las horas, unos paneles grandes se elevaron de la pared, al lado izquierdo de su cama, y mostraron una luz blanca, similar a la de la pantalla e irradió el cuarto entero. Era un especie de cubículo gris y vacío, con sólo una cama y la pantalla, que ahora daba las cinco de la mañana y emitía una especie de alarma aguda que sonaba en todo el cubículo. Para los ojos de Dana, la luz era molesta, penetraban sus pupilas y le costaba trabajo volver a dormir, no se quería levantar. La alarma continuó hasta que la apagó con su voz “Estoy despierta”. La pantalla automáticamente cambió los números digitales, por dos palabras: “estatus despierta” y parpadeaba. Y en la parte inferior derecha de la pantalla un pequeño reloj continuaba dando la hora, pero esta vez como cronómetro en cuenta regresiva de cinco minutos. Dana se levantó de mala gana, se estiró y soltó un quejido. Respiró hondo y dio una vuelta por el cubículo. Sus ojos se acostumbraron a la luz que entraba por la pared y una puerta apareció a su lado derecho, era el baño. Cuando atravesó la puerta, la pantalla detectó su reacción y automáticamente actualizó su estatus a “en el baño” y el cronómetro ahora tenía una cuenta regresiva de quince minutos.

En el baño, Dana observaba la minipantalla, que reflejaba lo mismo que la del cubículo. Cerró los ojos y procuró borrarla de su vista, era imposible, al igual que en la madrugada, la luz era fuerte que atravesaba de forma desagradable sus párpados. Prefirió abrir los ojos y contemplar su ducha, era pequeña, al igual que el baño, sólo había espacio para una persona y era incómodo estar allí. A veces pensaba que estaba intencionalmente diseñada de esa manera, para evitar pasarse del tiempo. Cerró de nuevo los ojos y sentía el agua caer. La minipantalla tenía su estatus en “ducha” con el mismo cronómetro contando dos minutos. Pasaron treinta minutos para que se alistara para ir al trabajo, tomó su traje negro y salió de su cubículo, sin antes tomar una minipantalla que seguía mostrando su estatus…

domingo, 28 de noviembre de 2010

lapsus delíricus

Escribo, me hago la loca, me gusta huir de lo real.
Sin dinero en el bolsillo y todo perdido, me hago la loca, no abro la boca y empiezo a pensar.
Imagino lo lejano, odio lo cercano. Me encadeno a lo incierto.

Un rizo enamorado

Déjame vivir en tus pensamientos, flotar como mariposa en las imágenes de nuestros momentos juntos. Son tantos que viajaría todos los días, enroscada como rizo en tus recuerdos de nuestro amor, que sigue vivo, palpitando como tu corazón.

21 lunas

-3-

Mis lágrimas conocían el dolor, la decepción y un sinfín de mares salados.
Ya se escondían del miedo de recorrer una vez más el camino de mi rostro, tan empedrado y desierto.
Cansadas, agotadas de salir otra vez.
Esa noche se asomaron, espiaron el atardecer, tus besos y un te amo, curando su dolor.
Salieron sin pensar, que se iban a encontrar, un recorrido nuevo...
de felicidad.

21 lunas

-2-

Camino de la mano, con tu dulce compañía.
Ese aliento me tiene con vida
Vemos el paisaje, nos inspiramos, nos besamos, continuamos.
El camino aún empieza y es incierto, quizás volvamos a caer, correr o detener,
pero camino de la mano...
tu mano.

21 lunas

-1-

Ese día me arreglé más de lo normal,
esperé hasta que llegaras a pesar de que la gente pasaba, me sentía sola.
Vi cómo te acercabas, subimos el elevador, cruzamos la mirada.
El tiempo se detuvo, el resto desapareció y rozaste tu dedo con el mío, te bajaste...
hiciste mi día.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Chocolove

Aterrizaste en mis labios y la explosión fue más que excitante, dulzura y amargura a la vez. Bajaste por mis vísceras y me dabas de tu ser, me alimentaste durante mis tristezas, antojos y muchas veces fuiste el impostor de la excusa de mis alegrías... oh chocolate!!
ME ENCANTAS!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Hablarle a la hoja

Me tengo que aguantar, llorarle a la hoja y no en tus brazos.
Hablarle al lápiz y no besar tus labios, tocar las palabras y no tu regazo.
Me tengo que calmar y con la escritura bailar, reír, gritar... tu nombre en silencio.

Lágrimas ajenas

Ayer lloré, me dormí en tus brazos pidiendo perdón.
Tu creyendo que era por la pelea, yo si sabía la razón.
Mi nudo no sólo estaba en la garganta, vive en mi piel, en los besos que doy y arden de placer.
Es un nudo especial, de saber que no eres él y me duele imaginarte, amarte sin deber.

El ayer

Es muy cierto, eso que dicen...
que el ayer vive y te persigue.
Muchos escriben de él, para estar cerca, palparlo, besarle, como si fuera hoy, aquí, ahora...
Junto a mi lado y llenar el cuarto vacío frío y frustrado.

la lluvia de tu cuerpo

Veo que llueve y salgo para sentir lo suave que es.
Imagino que al caer, tus manos pasan por mi cuerpo, que no dejan de desearme.
Sigo pensando en ti, que bajas de las nubes, en forma de lluvia.
Me engaño, esa lluvia no tiene vida, es fría como tu alma y triste como mi destino.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Vicio sucio y viejo

Secretos, sólo secretos que viven en la oscuridad de mi negro corazón.
Mi destino no se borra con palabras, mucho menos con el enjuague de tus lágrimas,
esas que ya se acabaron en el camino de mi vida, antes de olvidarte.
En lo más oscuro del recuerdo aún quiere brillar, esa chispa que nunca pudo crecer, volar e iluminar nuestro amor.
El olor ya se dispersa y no me acecha cuando estoy sola, tibia y lista para tí.
Ya no importa, sólo quiero olvidar.
Respiro, salgo a la luz y el viento se lleva mis lágrimas y borra con su rocío tu olor, ese maldito, enviciado y macho olor.

lunes, 11 de octubre de 2010

Cuadros

Cuadros atrás, adelante y a los lados.
Me rodean, como cualquier vulgar mosca.
Mi vista al horizonte, se corta en centímetros,
alientos de plástico, en un mundo de papel.
Afuera, del otro lado de la ventana,
me invitan a soñar con ellos y viajar lejos de ese ambiente,
ajeno, frío y distinto a mi alma.
Susurran las energías y me arrastran a los cuadros,
me arrastro contra ellos y es inevitable...
como cuadro empecé a pensar.

viernes, 8 de octubre de 2010

Besos a las seis

-6-

Sobra tanto dentro de mi corazón para decirle que el tiempo que pasaré a su lado, hasta la muerte, no será suficiente, porque ha dejado más que besos y abrazos en mi alma. Es, no sólo su amor, es esencia. Para nada relativa y muy poco material, es trascendental, quizás metafísica o algo más.

viernes, 1 de octubre de 2010

Besos a las seis

-5-

Con sólo una mirada siento el latido de los labios, la mirada domina todo mi ser y sólo palpita la existencia de esa tensión mutua que no se puede exponer al mundo. El reto y la adrenalina se mantienen en la esquina del placer, cada vez nos topamos más. La excusa de ayudarle a encontrar su camino y luego sólo desvanecer.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Bártulos

Mi día de descanso además de ser peculiar por ser entre semana, me perturba siempre con algún tema. Esta vez el desayuno me acompañó con una especie de reflexión o más bien diálogo interior. Todo por observar un programa de obsesivos compulsivos, personas extremadamente enfermas por el deseo de acaparar cosas materiales. You name it y lo tienen.

Es triste ver cómo gastan su dinero, tiempo y desgastan sus relaciones sociales tpor el simple hecho de querer tener más. Me tomé la libertad de apagar el televisor luego del programa y observé detenidamente mi habitación. Empecé a cuestionar si todo lo que guardo (no es que sea exactamente como ellos) bueno al menos lo poco que guardo, es realmente importante. Luego de juntar una pila de papeles, marcadores, cartulinas, etc. me di cuenta que debemos no viajar más ligero, sino vivir más ligero. Hay tantas cosas que no se necesitan, sin embargo las queremos tener o nos hacen querer tenerlas y me rehuso a caer en la tentación. Mientras menos dependencias tengamos, más felices seremos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Trampa

espejismo intelectual rodea mi existencia y no puedo continuar... una palabra y seduce toda la afición a la vida e intelecto que reduce mi ser a lo más mínimo... me asombro y recuerdo todo lo que me haces pasar y de nuevo te atraviesas en otro cuerpo, para que caiga de nuevo en la trampa... rodeo mis pensamientos de recuerdos negativos, para que no vuelva a caer en ese pensamiento impositivo... aunque me quede perpleja y admire tu afición, es sólo una adicción que no es realidad...
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