martes, 14 de abril de 2020

Una semana sin "Smartphone". He aquí el porqué.



post original el 26 de agosto 2017 en BookClubforTwo

libros, books, moon

Este escrito no es un llamado a la acción, ni mucho menos un escrito donde yo les hago ver que llevan una vida condenada a las pantallas y deben arrepentirse. Solamente quiero contarles que de vez en cuando elijo horas, días e incluso semanas para desconectarme de las redes sociales lo más que pueda.
Dejar un smartphone por un par de horas me pareció sencillo. Pero cuando se trató de una semana, después de dos días incómodos porque todo lo quería documentar por medio de una fotografía o un “tuit” e inmediatamente me detenía, mis días comenzaban así: Abría los ojos, me dejaba acariciar por el sol que entra en mi ventana y miraba a los árboles que tengo enfrente. Cuando tomaba suficiente energía o me entraba la pena de que se me haría tarde, me levantaba sintiendo aún el calor de mi sudadero para ir a la cocina, tomar un bowl de cereal y nada más. Pasear por la casa y mis plantas mientras terminaba de desayunar. Es un momento silencioso a solas.
Después de una ducha, elegía la ropa más simple y cómoda para ir al trabajo, y salía caminando. Un par de veces me topé con los gatos de la cuadra. Noté que varios vecinos salen a la misma hora. También le presté atención a un padre que arreglaba a su hija todas las mañanas antes de que subiera al bus en una parada, el otro se llevaba a su hija atrás, bien agarrada para que no se cayera de la moto.
En ninguno de esos momentos revisé mi teléfono. Solo estaba al tanto de la hora, ¿quién iba a extrañar o quién notaría que no estaría mandando un corazón por Instagram o haría un comentario en Twitter? El mundo puede esperar. Todo puede esperar por las mañanas, por un par de horas hasta que por razones estrictamente laborales se comuniquen conmigo por teléfono o por correo.
No apagué el teléfono, si alguien me necesitaba, todavía podía enviarme un mensaje de texto o llamarme. Incluso podían establecer una fecha para vernos en un lugar físico. Aún encuentro poco productivo e innecesario tener conversaciones interminables de Whatsapp entre memes y las preguntas de ¿cuándo nos vemos?
Dejé de tomarle fotos a mi almuerzo porque está bien, lo termino comiendo después de todo. Escucho música o solo me siento y como. Tuve un par de encuentros incómodos donde me topé con personas que al levantar los ojos de sus dispositivos, me encontraban a mí viéndolos directamente, no era algo personal. Quizás ni los estaba viendo, solo pasaba que sus ojos estaban allí, unas cuadras más adelante de los árboles que entre los edificios intentan pasar desapercibidos y balancearse de un lado al otro con el viento que todavía les llega.
Mis respuestas se han vuelto más concretas y “directas al grano”. Dejé de prestarle atención a las redes, a todas al mismo tiempo que demandaban atención instantánea al mismo tiempo. Cancelé Netflix y poco a poco he ido borrando aplicaciones, como Facebook, del teléfono que me parecen innecesarias. Documenté un momento mi rato a solas tomando un café. Porque el tiempo a solas también es importante. Nos da un respiro y llena de nuevo el cajón de ideas en la cabeza.

El encuentro


Dicen que Ulises es intimidante. En varias ocasiones pasé cerca de él en la librería donde trabajaba. Jamás lo compré.
El prejuicio y el estigma lo han hecho más famoso, quizás, quién sabe. Cuentan que es solo para personas lectoras pretenciosas y para escritores arrogantes. Aún así, en años anteriores tuve la curiosidad por saber de qué trataba ¿por qué tanto elogio o miedo exagerado? Me enteré del método que tenía Marilyn Monroe para leerlo y de cómo un profesor de literatura en Estados Unidos estudiaba el método de Monroe.
El profesor, Boris de la universidad, me lo mencionó y me lo recomendó varias veces. Fue hasta el año pasado que me atreví a comprarlo. “Quítese el prejuicio, léalo”. Esas fueron las palabras de un colega lector que conocí en SOPHOS. Todas las semanas llegaba y paseaba en silencio por toda la librería. Al final de la tarde, salía con un paquete de libros y pedía una copa de vino mientras leía uno de los libros que cuidadosamente había elegido horas antes. Jamás supe su nombre, pero teníamos gustos en común. ¿Cómo no hacerle caso?
No lo he terminado, pero comencé la travesía. Voy por el capítulo 3 y es seda para mi cerebro. Me incita a saltar entre ideas y pensamientos. Los hilos entramados entre los diálogos son exagerados, fascinantes y valiosos. Me genera suavidad en el paladar mientras lo he estado leyendo. Es mi lugar feliz.

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Un té y Gerda Lerner



Gerda Lerner propone una hipótesis de trabajo central: que “la apropiación por parte de los hombres de la capacidad reproductiva y sexual de las mujeres ocurrió antes (subrayado por la autora) de la formación de la propiedad privada y de la sociedad de clases” (pág. 25 op. cit.).

El sábado pasado me levanté temprano fui a la segunda sesión del curso de astronomía y luego caminé por la zona uno contenta. Estaba esperando que fueran las dos de la tarde para reunirme con más mujeres y discutir nuestro primer libro del club de lectura: Cuerpas Teóricas. 
En las semanas anteriores, Laura, antropóloga feminista, muy entusiasmada me contactó para ser su alera con otras teóricas y como siempre no me costó decir que sí al proyecto. Lo armamos, montamos el blog, el grupo secreto y lanzamos el primer libro: La creación del patriarcado por Gerda Lerner.
En realidad no sabía quiénes iban a llegar porque no les creo cuando en Facebook ponen “asistiré”. He participado y he coordinado clubes de lectura durante más de cinco años con temáticas muy específicas y bastante diversas, desde lecturas japonesas hasta las de ciencia ficción. A la fecha, aún no sé qué esperar. Nunca se puede predecir la cantidad de asistentes, ni hablar de su estabilidad en el transcurso de por lo menos seis meses.
De todas maneras estaba decidida a realizar la primera sesión. Mientras llegaba la hora, aún me faltaba leer un fragmento del libro de Gerda Lerner, así que me refugié en Caravasar para beber té. Gerda Lerner no fue una historiadora muy reconocida en su círculo, pero se comprende (más no lo acepto) sus hipótesis desestabilizaban las ideas de Engels, Freud y otros teóricos reconocidos.
La reunión terminó seis horas después. Me alegré bastante porque se presentaron seis mujeres más.

Lectura obligada
Durante la carrera de sociología fue muy común leer teoría sociológica clásica y teoría sociológica contemporánea escrita por hombres blancos europeos. En los últimos dos años ya le agregaban más diversidad porque tocaba explorar a latinoamerica, pero no dejaban de ser en su mayoría hombres. Me preguntaba ¿qué hay de las mujeres clásicas? y con bastante frecuencia los libros y los talleres adicionales que tomé justificaban que era porque no habían o habían muy pocas y se las había considerado trabajadoras sociales.
Cometí el error de quedarme con esas respuestas, pero siempre existen correcciones que se pueden hacer. Ahora, sí quisiera saber más de ellas porque sé que existe una Gerda Lerner allá en el pasado que se le quiso visibilizar por crear hipótesis que cuestionaran las teorías existentes. 
Uno de los motivos por los que Gerda Lerner no es muy conocida es porque supuso una ruptura con teorías específicas y muy famosas en los círculos de las ciencias sociales. En una supuesta época, por ejemplo Engels, supuso que sí existió un predominio de mujeres sobre los hombres (matriarcado). Pero nunca visibilizó excepciones como las mujeres iroquesas u otros descubrimientos arqueológicos que Lerner sí considera en su libro. Otros nombres salen a la luz, como el de Freud y el de Simone de Beauvoir aclarando que no debemos caer en determinismos biológicos, ni económicos para justificar las sociedades patriarcales que tenemos hoy en día. 
Gerda Lerner propone una hipótesis de trabajo que me parece más precisa y neutral en cuanto a la situación de las antiguas civilizaciones y es que “la apropiación por parte de los hombres de la capacidad reproductiva y sexual de las mujeres ocurrió antes (subrayado por la autora) de la formación de la propiedad privada y de la sociedad de clases” (pág. 25 op. cit.).
A esta hipótesis le agrega que el matriarcado primitivo no existió en su totalidad, las herramientas sencillas se podían utilizar por cualquier ser humano adulto y las tierras eran suficientes como para crear una propiedad privada, y tanto hombres como mujeres trabajaban en conjunto para su existencia. 
Son fuertes señalamientos justificados hacia las teorías que muchas personas y en particular del campo de la investigación social consideran escritas en piedra sin cuestionarlas.
Exploraciones
La exploración de esta lectura también me dejó con la pregunta de los aspectos metodológicos no neutrales, ni objetivos, en términos de intereses patriarcales, al momento de investigar. Aprecié la importancia de cuestionar las metodologías existentes, para tomar puntos de vista más ahistóricos y otro punto es el de profundizar en la política del cuerpo.
Un proyecto que puede llevar años, un proyecto que Gerdar Lerner, así como otras teóricas en algún punto comenzaron.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Me quedan de consuelo los segundos. Ya no hay horas. Ya no hay nada.

miércoles, 29 de julio de 2015

Sueño del último miércoles de julio que para mí es sábado

Los palacios de mi subconsciente siguen trayendo el espectáculo más insólito que mis ojos humanos despiertos jamás podrán contemplar. Es un rico vivero de imágenes con sensaciones que yo misma encajo con pequeños destellos diferentes. Sólo modifico la posición de la luz, la persona que me acompaña o las tragedias que germinan durante mi recorrido.

Empiezo en una carretera boscosa, con unas cuantas aceras descuidadas de retazos de barrios que he visto en la ciudad. Sonidos cambiantes de transeúntes empiezan a volverse frágiles ante los ruidos de los pájaros y el silencio. Las hojas caen, las ramas se golpean entre sí mientras sigo caminando por el sendero asfaltado. Paseo entre subidas y bajadas. A veces acompañada por mi madre otras veces sola. Las personas que no logro identificar, que salen de repente, salen despedidas hacia los árboles. Me encuentro entretenida. Feliz, esta vez sin sospechar de la felicidad como siempre lo hago. En el mundo real suelo caminar contenta con un ojo adelantado en cada esquina esperando que se asome alguna desgracia. Porque ¿quién puede vivir por tanto tiempo con auténtica felicidad?

Las originales flores violeta o azules aquí no existen. Pero si observo alguna planta tiene mis verdes favoritos, no pienso en nada más que la apreciación del bosque y sigo multiplicando pasos. La luz se filtra por pequeños espacios mientras va cambiando de amarillo a naranja. Es el atardecer aficionado a que lo observe.

Los acabados de mi bosque me enorgullecen. Lo he soñado incontables veces que ya se ha encargado de aplicar más de millones de detalles que se me han de ocurrir mientras maquino otras ideas de día. No tengo noción del tiempo sólo sé que estoy lejos pero del otro lado en alto veo mi casa como una hormiga. Tengo que seguir caminando. No me exijo nada, ni me desconcierto ante nada. No existe nada más que el bosque con el sendero. Ni siquiera me dedico a compararme entre la yo de ahora y la de antes. Mucho menos le pongo atención al futuro inmediato.

Veo la forma de los principios. De lo claro. Veo cómo una suave llama flota para meterse en el pecho porque está en un sendero conocido que amo tanto. Floto en la mente entre siluetas de árbol, de montaña, tampoco tanto porque siento los pies. Tengo sentimientos que puedo pronunciar. Más cerca distingo el gran puente de madera que destaca sobre las hojas. A veces está desgastado. Esta vez le faltan tablas y aún así lo puedo pasar sin preocuparme por caer.

Del otro lado hay dos casas que me parecen asombrosas. Están abandonadas. Una hecha de concreto más majestuosa que la otra, que es una cabaña. Ambas valen tanto la pena y está anocheciendo. Jamás me decido por ninguna. Sólo decido acampar entre las dos para resguardarme del frío.

De repente, me parece brillante y bastante fresco despertarme ya en la carpa al otro día. Tengo decidido que debo seguir la ruta todo continúa en bajada y termino en un bar improvisado entre pequeñas casas de madera. Veo el menú, brindo sola. Me siento débil entre más personas de ese bar que está lleno. Tienen tantas características que le exigen a mi mente pensar demasiado. Cuestiones de indecencia por la falta de autenticidad, me invade la desconfianza y percibo otras inclinaciones particulares entre las interacciones que tanto detesto. Risas falsas. Movimientos para llamar la atención. Palabras que borbotean de varias bocas al mismo tiempo. El nombre de uno se hace saber. El bosque se apagó. Me encierro de nuevo entre la civilización.

Despierto.

lunes, 27 de mayo de 2013

Guatemala: eterna primavera, eterna tiranía

Leo la introducción del libro de Jean Marie Simon de su libro Guatemala: Eterna primavera, eterna tiranía: "En el país, desaparecer se convirtió en verbo transitivo: Lo desaparecieron, se decía. A saber en qué estaba metido era el mantra capitalino de aquel entonces." Aquel entonces cuando yo no había nacido. Hace 30 años. Hoy tomo los principales periódicos de Guatemala y me lamento. Pues aquí no ha pasado el tiempo...


El año pasado tuve el gusto de estar en la presentación de Jean-Marie Simon, una abogada, fotógrafa (en ese entonces) y con mayor nivel de compromiso que un grupo apelotonado de investigadores sociales guatemaltecos para difundir los hechos de hace 30 años.


Con sus fotografías reflexiono no sólo sobre una década que quisieron desaparecer; y que con este y muchos más esfuerzos logran mantener vestigios descriptivos de la represión estatal, sino también presencio vestigios del pasado que como diría Edelberto Torres-Rivas me ayuda a esclarecer porque a veces me siento "entre el presente que debe ser comprendido y el pasado cuya presencia es sorprendentemente actual..."

jueves, 10 de enero de 2013

Un poco de Foucault

"La verdadera liberación significa conocerse a sí mismo y con frecuencia no puede alcanzarse por intermedio de un grupo, sea cual fuere"

He allí mi énfasis en la importancia de huir en cápsulas solitarias durante ciertos momentos...

miércoles, 17 de octubre de 2012

letra por letra...

Con frecuencia observo que los minutos que dejan de existir de tal manera que su conjunto le llaman pasado, fueron hace un par de letras atrás o hace tres lunas o bien primaveras. Y aquellos minutos no nacidos es ese puñado de nanosegundos de mil letras aún no escritas. Y el presente, es más difícil de describir, pues es tan sólo la última letra que voy plasmando, pero que a la vez conforme nace otra y otra se vuelve parte del pasado. Mientras una deja atrás a la otra, el presente sigue existiendo a medida que escribo, pero también puede existir a medida que alguien se queda leyendo letra por letra… letra por letra…

lunes, 8 de octubre de 2012

Los escritores apolíticos

Me inspiró bastante el poema de Otto René Castillo: Intelectuales apolíticos, pero cuestiono que aún existan intelectuales dignos en mi país, así que lo apliqué a los escritores. A esos de notas, de opinión, de blogs, de poemas, de tuits... 

Un día los escritores apolíticos de mi país no serán cuestionados por su brillante recorrido. Los hombres ya pobres del pueblo, les preguntarán sobre lo que escribieron cuando la patria necesitaba testigos de su muerte dolorosa y lenta, llena de sangre. Esperando notas, opiniones, crónicas e historias que elevaran al máximo la esencia de la existente impunidad.
No serán interrogados por el dinero que ganaron en certámenes, ni reconocimientos, mucho menos del color de sus máquinas de escribir. 
Ni de sus gustos por el buen vino por las noches, tampoco sobre sus estériles berrinches y problemas existenciales con la nada, ni de sus palabras rebuscadas.
No se les interrogará por los análisis literarios clásicos, ni sobre el asco que sintieron de sí.
Ese día vendrán los hombres sencillos a preguntarle a los hombres de letras de oro falso, si sirvieron de algo más que decoración para sus floreadas historias. Más que fondo de una calle imaginaria. Si fueron más que decoración de esos libros que los hicieron viajar, a los pomposos y rimbombantes escritores apolíticos.
Esos que tuvieron hombres y mujeres humildes para limpiarles el vómito después de las copas extra de vino de honor por sus letras falsas de oro. Esas letras suicidas y no narradoras de homicidios, los hombres y mujeres sencillas les preguntarán ¿Qué hiciste cuando los pobres sufrían, y los mataban?
Esos escritores bañados de oro entre ellos mismos, de mi país, no podrán decir nada. Pues la goma, que sentían desde sus hogares en una triste esquina suicida, los nublará.

sábado, 28 de julio de 2012

Biblioteca de los sueños

Con mi carné viejo y doblado entro a la biblioteca de los sueños. Luego de un minuto de silencio a los libros caídos en manos poco soñadoras, me dedico a observar desde el asiento estratégico a la ventana.
Sostengo un libro, el predilecto de esos días. No me puedo concentrar hay mucha bulla afuera y estoy entre esos párrafos que no ceden. Como los arduos manuscritos que sobrevivirían la masacre de Alejandría.
En las calles, autoridades reportan libros salvajes, atacando a transeúntes y pilotos por igual. Los muerden, les gritan y corretean por doquier. Hay tráfico en el puente de El incienso, una obscenidad.
Soy la otra, la que se esconde de todo ese caos. Sólo miro desde la ventana. De pronto se acerca una horda de libros, parecen orcos asesinos, con sed de humanos. Llevan una banca y rompen el vidrio de mi ventana. No me muevo mientras destruyen la biblioteca de los sueños.

SB

viernes, 29 de junio de 2012

¿Se han detenido a escuchar la respiración de los libros? ¿No?  Yo menos, me los como antes.

domingo, 13 de mayo de 2012

Letras

Esa noche fue horrible. El lado izquierdo de mi cara besaba el polvo del piso que estaba frío. La luz de mi habitación lograba colarse por la parte inferior de mi librera. Y aunque era difícil ver al fondo, forcé la vista y las encontré. Allí estaban todas las letras juntas en una esquina, hechas un molote. Sus ojitos reflejaban pánico y se subían unas en otras para que no las alcanzara. Se aferraban al fondo parecía como si las fuera a matar o comer. Tomé un lápiz para alcanzarlas mejor. Empecé a moverl0 lentamente, para que no les diera un infarto. Me mordía el labio de los nervios. Tenía que sacarlas de alguna manera. El tiempo corría y no tenían ningún plan para que salieran. Les hice ruidos como cuando una madre le habla extraño a su bebé. Pero no se quedaban quietas. No querían salir. Tenían miedo. Me empecé a desesperar. El lápiz cobró fuerza y se movió más rápido. Empecé a amenazarlas. Fruncí el seño. Tenían que salir de una u otra manera. Era molesto tener que hacer esto seguido. Me detuve y les grité. Se arrejuntaron más las idiotas, durante el grito y el susto que se pegaron empezaron a escalar unas sobre otras con más fuerza. Tanto que una resbaló y rodó cerca de mi mano. Me quedé quieta en lo que ella se levantaba y recobraba fuerza. La tomé entre mis dedos con fuerza. Estaba molesta. ¿Por qué huían? Sentía entre los dedos cómo trataba de zafarse. Empecé a hacer más presión contra su cuerpo. Era la letra H. Muda sólo abría la boca como si estuviera gritando, pero no salía ruido alguno. Sus ojos tenían lágrimas. Me dio tanta lástima que un nudo empezó a crecer en mi garganta. La odié. Presioné con más fuerza y cuando abrí la mano su cadáver yacía en la palma. Estaba aguada y estrujada. La tiré abajo del mueble junto a las otras para que vieran su destino. Cuando bajé para verlas, ya no había nada.


De la nada.

Y de la nada. De la infinita e inútil potencia nacimos, vivimos, crecimos, leímos el periódico, nos decepcionamos y cogimos. ¿Morimos?

domingo, 22 de abril de 2012

Cuando la noche cae

Cuando la noche cae, las letras surgen de espacios recónditos para cubrir los cuerpos desnudos, fríos.
Cuando la noche cae somos escritores de pasados que no fueron. Para modificar un presente... Que no existe...
Para atravesar con una pluma las hojas y fingir que es el corazón al que se quiere tocar con esas letras, despertarlo de un sueño.
Despertar a esa noche fría... A esa dura realidad y sonreirle a tu enemigo mientras brinda en tu mesa...
Relatar con tinta de lágrima lo que el alma del aire sabe y nadie más.
Un secreto contado en sonrisas y miradas... un secreto a voces que nadie se atreve a mencionar...
Un secreto que guarda el interior de cada letra. Entre los trazos hay suspiros para transformar un pasado que nunca fue.
Un pasado robado por un villano que se vistió de amigo y al que le dimos nuestra confianza.
Un pasado prisionero del tiempo, que habita entre sueños, que es el alma del viento. Que anhela salir pero se niega a chocar con el ahora.

Rodrigo del Alba y Samantha Blue

El lado oscuro

El lado oscuro del corazón. El que se aferra a la esperanza. Te pertenece.

viernes, 20 de abril de 2012

Gustos compartidos

Dejaste una marca en el contenido de mis gustos. Poco a poco se me olvida tu rostro. Es difuso. Pero esa atracción sensorial a los sentimientos son una desgracia. Me siguen con cada paso que doy. Tu forma de ser se fusionó con mis mañas. Dejaste una marca en mis significados, porque también son los tuyos. Tendría que renacer y olvidar junto a tí, quién soy. Fatal. Muy fatal. Quise huir a otra ciudad, a otro país, a otro mundo. Pero a donde quiera que vaya allí estarán, nuestros gustos compartidos.

sábado, 14 de abril de 2012

Besos a las seis

Toco tu boca. Toco tu boca mientras finges dormir. Se te nota, pero lo ignoro. Me distraigo entre tus imperfecciones. Las aprendo con mi tacto y las admiro con el corazón. Cada una te hace más a tí. Toco tu boca. La rozo con la respiración. Pretendo dormir y tu también. Sólo hay silencio y un leve, minúsculo roce de piel. Finjo dormir, pero por dentro, me muero por besarte. Quiero matar el misticismo y la idea de no aceptar que nos queremos. Nos deseamos, nos tememos. Besarnos sería dar un paso al futuro incierto, a lo que aún no sabemos descifrar. Hablo en plural, pero se que no es algo mutuo, no lo es al menos más allá de mi imaginación.
Toco tu boca con la mente, me alejo mientras finjo dormir. Sé que tu también finges. Te alejas. ¿Pensaremos igual? ¿Tememos a lo mismo?
Toco tu piel, no lo puedo aguantar. Mientras me abrazas y finges dormir recorres mi piel. Quieres besarme, lo sé, yo también. Paso mi mano por tu brazo. No abro los ojos. Pasas tus dedos, con tacto y ternura, por el cuello. Te mueves con táctica y terminas frente a mí. Tocas mi nariz con tu nariz. Bailan un rato. Un ritual exótico. Pretendemos dormir.
Toco tu boca, tu tocas la mía. Con tus labios.

domingo, 1 de abril de 2012

Mundos paralelos de satisfacción

Tengo la teoría de que las mujeres si no son madres, son capaces de edificar mundos paralelos de satisfacción.
En ningún momento es desacreditar lo que es ser madre. Pero al serlo, ese nuevo ser se transforma en satisfacción tangible. En orgullo palpable. Es algo acabable, con un final. Cuando no se da, la vida sigue con un ritmo de proyecto inacabado más prolongado y produce o más bien construye otro tipo de arte para terminar o alcanzar ese equivalente de necesidad de satisfacción.
Llegan a construir obras, como Jane Austen bajo su elección de no casarse, que perduran con el tiempo. A campos investigativos de otras disciplinas. Más que la de mamá.

martes, 28 de febrero de 2012

Original

Lo original se ha vuelto muy común, entre lo común queda nada. ¿Me cachas?

martes, 8 de noviembre de 2011

Pensar

¿Qué pose le gusta para pensar?

 Al parecer descubrí mi pose. Aprieto el entrecejo, fijo la vista en algo de la naturaleza o un punto especial donde nadie interfiera y me quedo así un buen tiempo. Ida. Me abstraigo. Comienzan a llover ideas, imágenes y salto con un control remoto de aquí para allá para aclarar preguntas de la vida, de mí vida.

Hasta que alguien me pregunta. "¿Qué haces?" Quizás no sea obvio, pero estoy pensando. "¿Pensando? Andá a hacer algo útil." Me dijo una vez mi mamá. Al parecer eso de pensar no es muy sano que digamos. Si tan solo estás allí con cara de idiota bajando trozos de palabras del mundo de las ideas.

Y es que eso de pensar es una tentación. No requiere mover el cuerpo, sólo el hámster de la cabeza. No se necesitan muchos recursos, sólo nubes o árboles y respirar profundo. Requiere concentración y un hartazo de imaginación. Que no te cachen pensando, porque te buscarán hacer algo útil como hacer malabares, lavar platos o quizás tomar las decisiones con el aparato reproductor sexual en lugar de con ese hámster que ya está obeso por no correr entre el pasto de tus neuronas.

lunes, 31 de octubre de 2011

Made in Guatemala City

Las lluvias confeccionaron una especie de cráteres en las carreteras. Las áreas inundadas, las y los niños desnutridos parecen aliens como de un planeta lejano, sí, como Marte, todo el conjunto.

Los días para las gotas de lluvia fueron de arduo trabajo. Pero valieron la pena redecorar otra vez con naturaleza lo que ya se estaba secando, pudriendo por así decirlo, no es fácil. El concreto cedió y conducir se convirtió más divertido. Los diputados no quisieron aprobar presupuesto para esos menesteres. ¡Qué la gente se divierta! Sino pueden pagar esos exóticos paquetes de diversiones en el IRTRA, por falta de empleo, pues que el IRTRA vaya a ellos.

Así que durante días conduzco con emoción, adrenalina e intriga porque hay siempre un nuevo cráter por descubrir. Hoy la adrenalina finalmente dañó mi carrito chocón. La atanasio y el cielo de testigos, yo en medio de los carriles, un tráiler a mi mano izquierda y un idiota a mano derecha que cruzó sin verme por esquivar uno de eso cráteres. Esquivé el carro, pero no el tráiler. La puerta se rozó con la llanta y perforó el metal. Tenía que alejarme a como diera lugar. Al carro de la derecha le aburrió meterse en mi carril y finalmente se movió. Justo a tiempo para quitarme y no terminar con los rizos perforados.

Finalmente un par de metros y ya estaba en mi hogar. ¿Fue divertido el viaje? No lo creo.


viernes, 19 de agosto de 2011

Sexy movimiento

Algo que todos y todas leen, escuchan, observan, practican y disfrutan (espero). Pero no hablan. Se necesita de códigos, elaboraciones en doble sentido o chistes sobre sexo. Si se dispersa la palabra, sólo así; sería una condena infinita a la hoguera social. En el trabajo y entre amigos, incluso en pareja, tuvimos que elaborar una especie de esperanto guatemalteco binario para formar debates especializados en la rama.

Con mis amigas de la universidad, tuvimos la quimera de elaborar una teoría sociológica del escozor y la resolución de conflictos a través del sexo, pero el resultado fue que nos tacharan de sucias. Solo era diversión, la gana de soltarse y empezar a hablar como se debe de: sexo.

La situación se puso más incómoda o como está de moda decir: "terminó en crisis", cuando hace un par de años mi madre y un puñado de señoras se alarmaron con los nuevos revolucionaros. El dream team liderado por Wisin y Yandel, Shakira, Calle 13 y Cía. Quiénes con solo un sexy movimiento, terminabas desarmado. Te rendías "al acto" porque lo cantaban, lo promovían y se meneaban.

Sus diálogos no son los Diálogos de Platón pero siguen haciendo fechorías en nuestro territorio. Alborotan a la juventud, y a uno que otro adulto pachanguero, a utilizar la física aplicada y comprobar teorías de fricción y atracción de cuerpos. Un insulto a la paranoia moral. Un escándalo para las viejas y tan empolvadas costumbres. Un asco.

No imagino otro género musical tan desquiciado y sucio. Con la marimba, el pop, el rock y sus derivados. ¡Imposible restregarse! ¡Inimaginable excitarse! ¿O si?

miércoles, 17 de agosto de 2011

El silencio de los pollos

El Dr. Hannibal Lecter reencarnó en pollo, pero no en cualquier pollo. Le tocó ser ese pollo famoso en Guatemala que veo a diario para ir a la universidad. A pesar de que salió una cadena más humilde que está atrapando audiencia, su rostro predomina cada domingo en los hogares de miles de guatemaltecos.

¿Se imaginan al nuevo Dr. Hannibal Chicken llamando a una pollita llamada Clarice Starling de una forma bizarramente ruidosa? "Clariceeeeee" Sólo en mi imaginación, pero son cosas que elaboro mientras el semáforo y el tráfico agobian al resto de conductores.

Al Dr. Hannibal se le ve promocionando sus fechorías gastronómicas y de canibalismo, bien sonriente y exitoso, en varios lugares del globo. Porta un sombrero de dimensiones risibles, camisa blanca y un pañuelo naranja; a veces tiene el descaro de mostrar una bandeja con pedazos de sus parientes, pero que su disfraz no los engañe... es un pollo, ofreciendo pollo.

Hámsters

Los sábados procuro involucrarme en actividades de ocio que queden lo más lejos posible de las jaulas de hámsters, es decir centros comerciales.

No lo niego, antes iba. Me la pasaba dando vueltas, vueltas y más vueltas pura la idiota. Quizás compraba algo con la vista, comía un helado y/o iba al cine. (las tramas de las películas son otros veinte len) Llegué al colmo de ver la cartelera y no elegir nada, porque había visto todas las películas, terminé con menos dinero (bueno mi novio) y un vacío interior, además de aburrimiento con signos de interrogación de adorno.

Cansada de dar vueltas puro hámster, hasta ruedas de chicago y juegos mecánicos hay en ciertos centros comerciales; terminé por aborrecer el no-lugar.

Luego de una "crisis existencial", de como diez minutos, me documenté en las redes sociales y blogs de Guatemala especializados en la pérdida de tiempo, o sea: ocio. Hay un sinfín de actividades, talleres políticos, lecturas, tertulias, caminatas ecológicas, construcciones de casas, voluntariado sonrisero y otras que no encontré cuando googlé.
En esta ocasión terminé en camioneta rumbo a la Antigua, antes de eso en una presentación de Arte por toda la zona cuatro (o donde era el glorioso cuatro grados) y entre esas dos actividades di una vuelta por la sexta.

Es desgastante y cansado encontrar lugares para "descansar" el fin de semana, a veces sólo queda: a) seguir de hámster b) crear una metateoría en el arte de ser hámster, como yo c) googlear lugares "$exóticos$" para salir

domingo, 31 de julio de 2011

Apreciación

Por la tarde procuré encontrar información para mi tesis. Encontré ramas de blogs, periódicos en línea, redes sociales y documentos. Cada uno con sus respectivas citas y con similares pensamientos "críticos". Mejor me desconectaré: una tarde de bastante cita y poco pensamiento propio, eso fue lo que encontré. Además dentro el buffe de ideas, de "balas" críticas. ¿Dónde está el postre saber a propuesta?
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